Salud

HIV / SIDA y Salud Bucal

Si usted vive con el virus de inmunodeficiencia humana (HIV, por sus siglas en inglés) o el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), la Asociación Dental Americana recomienda que el cuidado de su salud dental sea parte del plan de tratamiento del HIV/SIDA. Las personas viviendo con HIV/SIDA son más propensas a infecciones, incluyendo infecciones dentales, lo que puede afectar su salud general.
¿Qué es HIV/SIDA?
HIV es un virus que ataca a un tipo específico de células T conocido como células CD4. Las células T son una parte importante del sistema inmunitario del cuerpo necesarias para combatir infecciones.

Si se deja sin tratar, el HIV puede destruir tantas células CD4 que la persona no podrá seguir combatiendo infecciones y enfermedades. El SIDA es la última etapa de la infección de HIV en la que el sistema inmunitario está tan débil que pueden sobrevenir infecciones y cáncer.

¿Cómo se transmite el HIV?
En Estados Unidos, el HIV se transmite a través del contacto sexual, o el uso de agujas o jeringas contaminadas. Más de 1.2 millones de estadounidenses viven con HIV; 1 de cada 8 personas no sabe que tiene el virus.

¿Cómo se diagnostica el HIV?
Los síntomas no son suficientes para diagnosticar a una persona con HIV. La única forma de saber si se tiene HIV es haciéndose la prueba. Gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres, especialmente afroamericanos que tienen sexo con afroamericanos, son los grupos de población más afectados por HIV.

Si cree que ha tenido contacto con HIV, hágase la prueba inmediatamente. Se recomiendan pruebas regulares de HIV y otras enfermedades de transmisión sexual a cualquier persona sexualmente activa con pareja nueva o con más de una pareja.


¿Cuál es el tratamiento para el HIV?
Actualmente no existe cura una vez que se ha contraído HIV, pero sí existen formas de ayudar a controlarlo.

Si una persona no infectada previamente es expuesta a HIV, el uso de una medicina conocida como profilaxis después de la exposición (PEP, por sus siglas en inglés) debe iniciarse lo antes posible para prevenir una posible infección del virus. Para ser eficaz, HIV PEP debe iniciarse lo antes posible después del contacto y continuarse durante su curso completo, lo que puede llevar hasta cuatro semanas.

Si una persona contrae HIV, el virus puede controlarse con un tratamiento llamado terapia antirretroviral. Esto conlleva tomar medicina antirretroviral y seguir monitoreando qué cantidad de virus está presente en la sangre de la persona y cuántas células CD4 están presentes.

¿Cómo Afecta a la Boca el HIV/SIDA?
Su boca puede ser la primera parte de su cuerpo afectada cuando hay una infección de HIV. La infección de HIV debilitará su sistema inmune, esto significa que será susceptible a infecciones y a otros problemas. En la boca, esto puede causarle dolor y pérdida de dientes.

Las personas con HIV pueden tener las siguientes afecciones bucales:
Boca seca
Candidiasis
Lesiones blancas a los lados de la lengua (leucoplaquia oral pilosa)
Gingivitis de banda roja
Periodontitis ulcerativa
Sarcoma de Kaposi
Brotes de virus herpes simple
Llagas
Úlceras en la boca

Las afecciones dentales y orales relacionadas con el HIV pueden causar dolor, lo que puede dar problemas para masticar o tragar. Esto puede impedirle que tome su medicina para el HIV. También puede provocar malnutrición, ya que puede haber dificultades para comer y absorber suficientes nutrientes esenciales. Un sistema digestivo comprometido podría afectar la absorción de medicinas para tratar el HIV.

¿Cómo Puedo Manejar los Problemas Orales y Dentales Relacionados con HIV?
La mayoría de los problemas de salud oral relacionados con HIV se pueden tratar. Hable con su dentista sobre cuál es el mejor tratamiento para usted.

La mejor forma de prevenir estos problemas es hacer lo siguiente:
Visite a su dentista en citas concertadas regularmente.
Cepíllese los dientes y use seda dental dos veces al día durante dos minutos.
Tómese su medicina para el HIV a tiempo.
Informe a su médico si su medicina para el HIV le está causando sequedad de boca. Pregunte cuál es el mejor tratamiento para usted.
Si usted no tiene un dentista habitual, pida a su médico o clínica de atención primaria que lo refiera a uno.

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Cepillarse los dientes

Cepillarse los dientes es una parte importante de la higiene bucal habitual. Para tener una boca y sonrisa sanas, la ADA le recomienda:

Cepíllese los dientes dos veces al día con un cepillo de cerdas suaves. El tamaño y la forma del cepillo deben adaptarse a su boca y permitirle llegar a todas las zonas con facilidad.


Sustituya el cepillo de dientes cada tres o cuatro meses, o antes si se las cerdas se desgastan. Un cepillo de dientes desgastado no servirá para limpiar los dientes.


Asegúrese de usar una pasta dentífrica fluorada aceptada por la ADA.
Técnica adecuada para cepillarse los dientes
Coloque el cepillo de dientes formando un ángulo de

45° con las encías.
Mueva el cepillo adelante y atrás suavemente con movimientos cortos que cubran los dientes por completo.

Cepille los dientes por las superficies exteriores, las interiores y las de masticar.


Para limpiar las superficies interiores de los dientes frontales, incline el cepillo en sentido vertical y realice varios movimientos arriba y abajo.
Cepíllese la lengua para eliminar las bacterias y mantener el aliento fresco.
Por supuesto, cepillarse los dientes es solo una parte de un cuidado bucal rutinario completo. También debe asegurarse de:

Limpiarse entre los dientes a diario con seda dental o un limpiador interdental. Las bacterias que causan la caries sobreviven entre los dientes, allí donde las cerdas del cepillo no llegan. Esto ayuda a eliminar la placa y las partículas de alimentos de entre los dientes y bajo la línea de las encías.
Siga una dieta equilibrada y limite los tentempiés entre comidas.
Visite al dentista frecuentemente para limpiezas y chequeos bucales profesionales.

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Artículo por el portal Mouthhealthy.

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Muelas del juicio: ¿cómo sé si debo quitármelas?

¿Tienes problemas con las muelas del juicio? Una experta nos dice en qué casos se debe retirar un tercer molar y las posibles complicaciones de no hacerlo a tiempo.


Casi todos hemos sentido el dolor que provocan las muelas del juicio cuando tratan de salir, bien dicen que es algo que no se le desea a nadie. Pero ¿por qué se recomienda la cirugía? ¿habrá casos que no lo requiera?

Los terceros molares o muelas del juicio frecuentemente tienen que ser extraídos por no tener el espacio suficiente para erupcionar, ya que al ser las últimas muelas en hacerlo.

Por lo general no cuentan con el espacio suficiente originando que permanezcan retenidas dentro del hueso.

¿Cuándo es necesario extraer las muelas del juicio?

Usualmente se piensa remover estas piezas en dos situaciones:

Cuando quedan parcialmente retenidas

Es decir, parte de la corona dental queda expuesta a la cavidad oral y otra parte en el hueso, provocando dificultad para mantener limpia la zona y que aumente el riesgo de desarrollar: caries, infecciones y daño a los dientes adyacentes.


En ocasiones los terceros molares pueden permanecer dentro del hueso completamente retenidos y nunca erupcionan, induciendo al desarrollo de quistes, reabsorción de las raíces de dientes vecinos y formación de tumores.

Ante estos casos están indicadas las cirugías de los terceros molares para evitar daño en muelas adyacentes, infecciones, formación de otras lesiones (quistes o tumores), dolor, susceptibilidad a fractura ante un golpe, inflamación, así como posible sangrado de la encía y en la zona localizada.

Pero ¿cuándo no es necesaria la cirugía?


Existen pacientes que pueden conservar sus terceros molares sin ningún problema siempre y cuando presenten suficiente espacio y posibilidad de acceso para una adecuada higiene.

Sin embargo, con la evolución del hombre, frecuentemente los arcos dentales son de menor tamaño y los terceros molares no cuentan con el espacio suficiente para emerger.

¿Hay una edad ideal para remover las muelas del juicio?


La edad ideal para operar los terceros molares está comprendida en un rango que va de los 15 a los 25 años.

En este periodo es donde estadísticamente hay menores riesgos, aunque si no son diagnosticados oportunamente, pueden extraerse en la edad adulta. Se recomienda visitar al dentista para que en el examen intraoral y radiográfico se haga un diagnóstico.

Para evaluar si está indicado o no la extracción de los terceros molares al paciente.

Recuerda que es más exitoso realizar una cirugía planeada para prevenir posibles daños que programar una cirugía por complicaciones.

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Artículo por el portal UNITEC.


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Muelas del juicio: ¿cómo sé si debo quitármelas?

Los tercero molares son las últimas muelas adultas que aparecen en la boca (erupcionan). La mayoría de las personas tiene cuatro muelas del juicio en la parte posterior de la boca; dos en la parte superior y dos en la parte inferior.


Las muelas del juicio retenidas son los terceros molares que se ubican en la parte posterior de la boca y que no tienen suficiente espacio para emerger o desarrollarse normalmente.


Pueden provocar dolor, lesiones en los demás dientes y otros problemas dentales. En algunos casos, las muelas de juicio retenidas pueden causar problemas aparentes o inmediatos. Sin embargo, debido a que son difíciles de limpiar, pueden ser más vulnerables a las caries dentales y a la enfermedad de las encías que otras muelas.


Los tercero molares retenidos que provocan dolor u otras complicaciones dentales deben extraerse. Algunos dentistas y cirujanos orales también recomiendan extraer las muelas del juicio retenidas que no causan síntomas para prevenir futuros problemas.


Muchas personas tienen las muelas de juicio retenidas —muelas que no tienen lugar suficiente en la boca para salir y desarrollarse normalmente. Las muelas de juicio impactadas pueden no salir o salir de manera parcial.
Una muela del juicio retenida puede:


-Crecer en ángulo contra la muela próxima (segundo molar)
-Sobresalir en ángulo contra la parte posterior de la boca
-Aparición en ángulo recto contra el otro diente, como si la muela del juicio estuviese «recostada» dentro del maxilar
-En parte derecha hacia arriba o hacia abajo, como cualquier otra muela, pero permaneciendo atrapada dentro del maxilar.


¿Cómo sé si debo quitármelas?
Si presentas estos Inconvenientes con las muelas del juicio impactadas
Tal vez deban extraerte las muelas del juicio impactadas si te provocan los siguientes inconvenientes:


-Dolor
-Acumulación de alimento o de residuos detrás de las muelas del juicio
-Infección o enfermedad de las encías (periodontitis)
-Caries dental en una muela del juicio que salió en forma parcial
-Daño de los dientes próximos o del hueso que la rodea
-Formación de un saco lleno de líquido (quiste) alrededor de la muela del juicio
-Problemas con los tratamientos ortodóncicos para enderezar otros dientes

¿Puedo ponerme brackets si tengo muelas del juicio?

La gran mayoría de las personas no dispone de suficiente espacio en la boca para albergar estas muelas de manera correcta. Como consecuencia, la erupción de estos molares suele acarrear un empuje descontrolado de las otras piezas dentales, y así mismo, ocasionar una superposición dental de los incisivos. Esto hace que se heche a perder cualquier tratamiento de ortodoncia que hayamos realizado con anterioridad.


Las muelas del juicio se pueden eliminar de forma preventiva en adultos y, bajo prescripción del ortodoncista, en adolescentes, además de todas aquellas que estén causando complicaciones como dolores, mal aliento, etc.
Ante estos datos concluimos que para diagnosticar cualquier tratamiento de ortodoncia tenemos que tener muy vigilados esos terceros molares.

Muchas veces la eficacia del tratamiento puede verse truncada por el empuje que una de estas muelas hará sobre las otras piezas de la boca.

Por ello, y de manera preventiva, vamos a aconsejar a nuestro paciente la extracción de las muelas del juicio para evitar futuros problemas.
Recuerda que es más exitoso realizar una cirugía planeada para prevenir posibles daños que programar una cirugía por complicaciones.

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Salud

Signos y síntomas del cáncer de orofaringe y de cavidad oral

Algunos posibles signos y síntomas del cáncer de orofaringe y de cavidad oral son:

Una úlcera en la boca que no se cura (es el síntoma más común)

Dolor en la boca que persiste (también es muy común)

Un bulto o engrosamiento en la mejilla

Un área blanca o roja sobre las encías, lengua, amígdalas o el revestimiento de la boca

Un dolor de garganta o la sensación de que hay algo atascado en la garganta que no desaparece

Dificultad para masticar o tragar

Dificultad para mover la mandíbula o la lengua

Entumecimiento de la lengua u otra área de la boca

Hinchazón de la mandíbula que hace que las dentaduras postizas no se adapten como es debido o se sientan incómodas

Aflojamiento de los dientes o dolor alrededor de los dientes o en la mandíbula

Cambios en la voz

Un bulto o masa en el cuello

Pérdida de peso

Mal aliento constante

Muchos de estos signos y síntomas pueden también ser causados por otras dolencias diferentes al cáncer, o incluso por otros tipos de cáncer. Aun así, resulta muy importante consultar con un médico o dentista si alguna de estas condiciones dura más de 2 semanas para que se pueda encontrar y tratar la causa, de ser necesario.

Factores de riesgo para los tipos de cáncer de orofaringe y de cavidad oral

Un factor de riesgo es todo aquello que está vinculado a su probabilidad de padecer una enfermedad, como el cáncer. Los distintos tipos de cáncer tienen diferentes factores de riesgo. Por ejemplo, la exposición de la piel a la luz solar intensa es un factor de riesgo para el cáncer de piel. Asimismo, el hábito de fumar es un factor de riesgo para muchos tipos de cáncer.

Existen distintos tipos de factores de riesgo. Algunos no pueden cambiarse, como su edad o raza. Otros pueden estar relacionados con elecciones personales como fumar, beber o la alimentación. Algunos factores afectan el riesgo más que otros. Sin embargo, los factores de riesgo no lo indican todo. El tener un factor de riesgo, o incluso muchos, no significa que una persona padecerá la enfermedad. El hecho de no presentar ningún factor de riesgo, tampoco significa que no padecerá la enfermedad.

Algunas personas con cáncer orofaríngeo u oral presentan algunos o ningún factor de riesgo conocido; en cambio, otros que presentan factores de riesgo nunca llegan a manifestar la enfermedad. Aun si una persona tiene factores de riesgo, es imposible saber con seguridad hasta qué punto éstos contribuyeron a producir el cáncer.

Tabaco y bebidas alcohólicas

El alcohol y el tabaco son dos de los factores de riesgo más fuertes para los cánceres de orofaringe y de cavidad oral.

Tabaquismo

La mayoría de las personas con cáncer oral y orofaríngeo consume tabaco, y su riesgo de padecer estos tipos de cáncer está relacionado con la cantidad de tabaco y por cuánto tiempo lo han fumado o masticado.

Los fumadores tienen muchas más probabilidades de padecer estos tipos de cáncer que los no fumadores. El humo de los cigarrillos, los cigarros o las pipas puede causar cáncer en cualquier lugar en la boca o la garganta. También puede causar cánceres de laringe (órgano fonador), pulmón, esófago (conducto de deglución), riñón, vejiga y muchos otros órganos.

Resulta importante que los fumadores que han recibido tratamiento para el cáncer de cavidad oral o de orofaringe dejen de fumar, incluso si parece que se curó el cáncer. Continuar el hábito de fumar aumenta significativamente su riesgo de padecer otro cáncer de boca, garganta, laringe, o pulmón.

Los productos del tabaco para uso oral (tabaco para aspirar, masticar y escupir, o tabaco disoluble) están asociados con cáncer de mejilla, de encía y de la superficie interna de los labios. El consumo de productos del tabaco para uso oral por tiempo prolongado está relacionado con un riesgo muy alto. Estos productos también causan gingivitis, destrucción de las cavidades óseas alrededor de los dientes y pérdida de los dientes. Resulta importante que las personas que han recibido tratamiento para el cáncer de cavidad oral o de orofaringe dejen de usar todos los productos de tabaco de consumo oral.

Consumo de bebidas alcohólicas

El consumo de bebidas alcohólicas aumenta el riesgo de padecer cáncer orofaríngeo y de la cavidad oral. Cerca de 7 de cada 10 pacientes con cáncer oral consumen mucho alcohol.

Consumo de bebidas alcohólicas y tabaco a la vez

El riesgo de estos tipos de cáncer es incluso mayor en personas que consumen bebidas alcohólicas y tabaco con el mayor riesgo en personas que fuman y beben en exceso. De acuerdo con algunos estudios, el riesgo de estos tipos de cáncer en personas que consumen bebidas alcohólicas y tabaco en exceso puede ser 100 veces mayor que el riesgo en personas que no fuman ni toman bebidas alcohólicas.

Edad

Los cánceres de cavidad oral y de orofaringe por lo general tardan muchos años en formarse de manera que no son comunes en las personas jóvenes. La mayoría de los pacientes afectados por estos cánceres tienen más de 55 años de edad cuando se les detecta la enfermedad por primera vez. No obstante, esto pudiera cambiar debido a que los cánceres relacionados con el VPH se están volviendo más comunes.

Nutrición deficiente

Se ha determinado en varios estudios que una dieta baja en frutas y hortalizas está relacionada con un mayor riesgo de cáncer oral y de orofaringe.

Sistema inmunitario debilitado

Los cánceres de cavidad oral y orofaringe son más comunes en personas que tienen un sistema inmunitario debilitado. Ciertas enfermedades que se presentan al nacer, así como el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida, o AIDS por sus siglas en inglés) y ciertos medicamentos (como los que se administran después de los trasplantes de un órgano) pueden causar un sistema inmunitario debilitado.

Es importante si crees coincidir con alguno de estos factores de riesgo, acudir con tu médico o dentista para una evaluación pertinente del caso. Así como eliminar tabaco y alcohol en exceso de tu rutina diaria.

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Salud

Trastornos de la articulación temporomandibular (ATM)

Articulación temporomandibular (abreviada como “ATM”) actúa como una bisagra deslizante que conecta la mandíbula con la parte lateral de la cabeza. Existen dos articulaciones apareadas, una a cada lado de la cabeza, localizadas justo en frente de los oídos.

Si la articulación temporomandibular funciona adecuadamente, permite hablar, masticar y bostezar. Es una articulación muy necesaria y altamente empleada en nuestra vida diaria.

Cada articulación está compuesta por un disco cartilaginoso, músculos, ligamentos, vasos sanguíneos, nervios cercanos y, por supuesto, los dientes.

Cuando la articulación no funciona correctamente, puede dar lugar a algunos trastornos bastante molestos y dolorosos.

Trastornos de la ATM

¿Qué alteraciones tratamos?

Los trastornos de la ATM son alteraciones que pueden provocar dolor y disfunción en la articulación y en los músculos que controlan el movimiento de la mandíbula. Son más frecuentes entre las mujeres con 20 años o 40-50 años. En casos excepcionales, puede afectar también a bebés, ya que es posible nacer con anomalías en la articulación temporomandibular.

Existen tres tipos de alteraciones:

Dolor Miofascial: Puede aparecer en pacientes con una articulación temporomandibular normal. El síndrome es causado por tensión, cansancio o espasmos en los músculos masticadores, provoca dolor en los músculos que controlan la mandíbula y, a menudo, produce anomalías en la movilidad mandibular.

Asimetría interna: Es la forma más común de alteración articular. Está causada por un disco desplazado, una mala alineación, una mandíbula dislocada o lesiones de cóndilo. Los síntomas más frecuentes son dolor articular localizado y chasquidos al mover la articulación.

Alteraciones degenerativas e inflamatorias

¿Cuáles son las causas?

Para muchas personas con trastornos de la ATM, a menudo resulta difícil determinar la causa de esta afección. El dolor puede aparecer por una combinación de factores:

Desórdenes congénitos y del desarrollo: dan lugar a aplasias, hipoplasia e hiperplasia.

Maloclusiones: si alteramos el equilibrio de la oclusión se puede ver afectado el cartílago de la articulación temporomandibular, dando lugar a problemas musculares, dolores de cabeza y, con el tiempo, disfunciones mandibulares.

Desarreglo del complejo cóndilo-disco: conlleva alteraciones anatómicas, condilares, desplazamiento anterior del disco y dislocaciones del disco.

Enfermedades metabólicas

Desórdenes musculares: provocan dolor miofascial, miositis, espasmos y contracturas.

Pérdidas dentales: con la pérdida de piezas dentales, el hueso maxilofacial empieza a perder hueso. Eso, a largo plazo, puede dar lugar a problemas articulares.

Traumatismos: debido a un traumatismo pueden aparecer fracturas, desgarros o roturas en la articulación.

Neoplasias

Osteoartritis

Adherencias disco-condilar y disco-fosa

Anquilosis: es la pérdida de movimiento articular a causa de la fusión de los huesos que se insertan en la articulación o debido a la calcificación (depósito de calcio en los tejidos) de los ligamientos que la rodean. En la mayoría de veces, la anquilosis aparece a consecuencia de una lesión o una infección, pero puede estar presente de nacimiento o ser consecuencia de la artritis reumatoide.

Sobrecarga física

Estrés o depresión: pueden causar efectos físicos sobre la estructura alrededor de la articulación, dando lugar al rechinamiento de los dientes (también conocido como bruxismo).

¿Cuáles son los síntomas?

En las personas con disfunción temporomandibular, los problemas en la articulación y los músculos que la rodean pueden causarles síntomas, tales como:

Dolor :

En la cara, mandíbula o cuello.

Alrededor, delante o en la oreja.

En ambos lados de la cabeza.

Aun lado de la cabeza, que se activa al apretar los dientes.

En los músculos y/o articulación de la mandíbula.

Movimiento limitado o bloqueo de la mandíbula.

Rigidez en los músculos de la mandíbula.

Dificultad o molestias para masticar.

Un cambio en la forma en la que los dientes encajan entre sí.

Espasmos musculares alrededor de la mandíbula.

Los trastornos de la ATM también pueden provocar un chasquido o una sensación chirriante al abrir la boca o al masticar. Sin embargo, si no hay dolor o limitación de movimiento, es muy probable que la persona no necesite un tratamiento específico.

Tratamientos específicos

¿Cómo tratamos la ATM?

El dolor en la mandíbula, puede desaparecer con poco o ningún tratamiento. El tratamiento puede pasar por la aplicación de simples prácticas, por ejemplo, ingerir alimentos blandos o aplicarse hielo. Pero también puede requerir el uso de analgésicos o dispositivos para colocarse en la boca. El odontólogo valorará la situación de cada paciente para recomendar la aplicación de tratamientos conservadores o el uso de cirugía:

Tratamientos conservadores

Férulas de estabilización: Estos dispositivos sirven para desprogramar, modificar la estimulación sensorial, reducir la actividad y, por lo tanto, el dolor muscular que se produce por la constante presión mandibular.

Fisioterapia: Algunas técnicas de fisioterapia adecuadas y asociadas a un tratamiento odontológico pueden favorecer la calidad de vida de los pacientes.

Y en alguno de los casos más graves es necesario una intervención quirúrgica.

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