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La tercera edad es una etapa de la vida en la cual las necesidades de salud se hacen cada vez más
crecientes, debido fundamentalmente a los cambios fisiológicos y las principales enfermedades bucales
que aparecen en el declinar de la vida. En contraste con la cara, el envejecimiento bucodental es más
lento y menos visible.


Los problemas de salud bucal en los adultos mayores deben tomarse muy en cuenta ya que en esta
etapa de la vida cobran mayor importancia, debido al impacto que tienen en su calidad de vida; así
como por presentar mayor riesgo de consecuencias más severas y complejas que requieren de atención
especializada


Las piezas dentales no necesariamente se pierden con el proceso del envejecimiento, pero sí pueden
presentar desgastes: atrición, abrasión y erosión. Con la vejez, aumenta la vulnerabilidad de caries en el
cuello de los dientes y enfermedades de las encías.. Otros cambios bucodentales que se observan al
envejecer son: leve reabsorción en el hueso que soporta los dientes (Esta reabsorción es más
pronunciada en las mujeres posmenopáusicas con algún nivel de osteoporosis), disminución en el gusto
de los alimentos, sequedad de la boca, cambios en la lengua, mucosa y problemas en la función
masticatoria y la deglución. Independientemente de la edad, es la acumulación de la placa la que
conduce a la inflamación gingival que provoca el desencadenamiento de los eventos antes referidos.
Este proceso es reversible en ciertas ocasiones con una adecuada higiene bucal y un óptimo cuidado
estomatológico.


Una de las quejas ligadas con el envejecimiento, pero que no tiene que ver directamente con este, es la
boca seca (xerostomía). Este problema, principalmente, es consecuencia de los múltiples medicamentos
que toman las personas mayores, debido a las variadas enfermedades crónicas que padecen. Se conoce
que más de 300 medicinas, entre ellas ansiolíticos, antidepresivos, antihistamínicos, antihipertensivos,
producen, como efecto secundario, la disminución de la secreción salival. La xerostomía, a su vez,
propicia la aparición de caries y la enfermedad de las encías. Si la persona mayor usa prótesis total
superior, esta no se logra retener correctamente, debido a que se pierde el efecto de ventosa que
propicia el paladar junto con la saliva.


Se puede afirmar que si las personas no cumplen un constante cuidado bucodental, en términos de una
correcta higiene, visitas al odontólogo, por lo menos una vez al año, además de la vigilancia de manera
integral a la salud, así como también si no se cumple con una dieta equilibrada que contenga los
nutrientes esenciales para el buen funcionamiento del organismo y para el mantenimiento de la salud
bucal, es muy probable que el envejecimiento fisiológico bucodental avance y se deteriore más
rápidamente que el resto de los órganos y de los sistemas del organismo.


El cirujano dentista debe investigar si el paciente adulto mayor está bajo tratamiento médico y si el
cuadro sistémico se encuentra estabilizado antes de realizar cualquier procedimiento; de lo contrario, es
fundamental remitirlo a su médico para una valoración clínica general o especializada, aunque esto
implique postergar el tratamiento odontológico.

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